vendredi 29 mars 2019

"Correr tras el viento" de Ramón Díaz Eterovic

(LOM Ediciones, 2009)

Ramón Díaz Eterovic es un escritor chileno que se hizo conocer con la creacción del detective privado Heredia, un personaje desilusionado que trata defender valores éticos en un país donde las llagas de la dictadura tardan en cerrarse.
En esta novela, Correr tras el viento, encontramos elementos de relato negro porque se trata de una novela de espionaje. Pero se trata primero de una novela histórica. Ambientada en Punta Arenas y en la región de Magallanes durante la Primera Guerra Mundial relata los ecos del conflicto en ese lugar que parece alejado de todo pero que resulta uno de los puntos estratégicos para los dos bandos. Siguiendo los pasos de Yaco Rendic, el croata mandado por los Alemanes para señalar los movimientos de las naves británicas que salen de las Islas Malvinas, Ramón Díaz Eterovic retrata el sur austral de esa época : la vida aventurera y dura, los relatos, los habitantes...Nos ofrece también una historia de amor trágica y fatal, él que suscita la bella Martina, la más cotizada de las prostitutas de la Casa Rosada.
El título del libro, Correr tras el viento, refiere a una frase del Libro del Eclesiastés, libro del Antiguo Testamento centrado en la incertidumbre de la existencia. Es que encontramos en esta novela otro tema presente en la serie Heredia : la desilusión y la idea que uno no elige su destino.


vendredi 4 janvier 2019

Figura del bandido

Retratos de cangaceiros 1936-1937




El bandido en América latina aparece con denominaciones diversas según los países y según su tipología : bandolero, delincuente, canalla, ladrón, malandrín, rufián...cuatrero si roba caballos; maleante o malevo en Argentina, cangaceiro en Brasil. Esa variedad atestigua del lugar singular que ocupa en el imaginario hispanoamericano.

El bandido, primero, es una figura del folclore. Así es que en la tradición oral de Guatemala, de México o de Chile, encontramos un personaje heredado de la novela picaresca española : Pedro Urdemales. Un personaje que tiene su equivalente en El Salvador -Pedro Ardimales - en Puerto Rico - Pedro Animala - en Brasil - Pedro Malasartes...Listo y burlón, ataca a los ricos, a los potentes y a los que representan el orden. Alimenta la expresión popular del sentimiento de injusticia e invita a la libertad.

Es así como encontramos dentro de los símbolos identitarios de la naciones latinoamericanas personajes que representan la libertad y que se encuentran a menudo en los límites de la legalidad. El gaucho argentino es uno de ellos. Esos hombres libres simbolizan, por otra parte, la valentía varonil, como lo hacen también los héroes rurales de los corridos y rancheras mexicanos ; un aspecto del bandido que resalta y que se encuentra en otro personaje fundador de la identitad argentina : el malevo del tango.

Por supuesto podemos añadir a esas figuras tradicionales otras variedades de bandido – el pirata o el mafioso – que conllevan también todo un imaginario. La producción artística reciente sigue recurriendo a esos tipos para prolongarlos o desvíarlos como lo hace el argentino Roberto Payró cuando recupera el motivo picaresco de la canalla simpática en su novela Chamijo que se desarrolla en la América colonial.
Leonardo Oyola elige como título Chamamé, un género musical tradicional argentino, para el relato del enfrentamiento de dos bandidos contemporáneos. Por su lado, Ricardo Piglia con su novela Plata Quemada, vuelve sobre la historia de amor y de muerte de una pareja real de gángsteres.
Otras obras se abocan a ubicar la figura del bandido en la dimensión mítica que logró como la novela de Miguel Littin, El bandido de los ojos transparente o la de Yuri Herrera, Trabajos del Reino, en el cual un cantor de corridos celebra las hazañas de un jefe mafioso como se evocan los trabajos de los héroes.

Pero, el bandido es también un producto social determinado. Se mueve en espacios marginales cuyos códigos vienen marcados por la transgresión.

El malevo, por ejemplo, es producto del arrabal, un barrio pobre de Buenos Aires en el cual, a finales del siglo XIX, se amontonan los migrantes del éxodo rural y los inmigrantes europeos. Numerosos tangos le dan la palabra : Pucherito de gallina, Canchero, Malevaje...Así vemos que la figura del bandido se ubica también en un contexto social preciso que su mera existencia denuncia. Más allá de la libertad, el bandido propone una rebelión frente a un orden injusto. Es así por lo menos que los cangaceiros de Brasil pasaron a la posteridad.

La violencia ilegal responde a la violencia social institucional ejercida sobre la marginalidad. Es lo que muestra la novela de Osvaldo Aguirre, La deriva, cuyo personaje principal evoluciona dentro de dos espacios que se enfrentan : como periodista trabaja en relación con la policía pero investiga en el medio de los pequeños traficantes y de los drogadictos. Entre los discursos contradictorios llevados por esos espacios sociales opuestos, tendrá que eligir un bando.

En la historia de la literatura latinoamericana, el relato de la marginalidad y de la delincuencia resulta portadora de denuncia social. Uno de los libros claves que ilustra esa relación es la novela de Argentino Roberto Arlt, editado en 1926, El juguete rabioso. Una novela que cuenta la lucha inútil de una adolescente, Silvio Astier Drodman, para escapar de la miseria y de la humiliación que produce. Su sociedad secreta de delincuentes no desemboca en nada. El afirmarse sólo lleva a la abyección.
Otra obra importante es Hijo de ladrón del Chileno Manuel Rojas, publicada en 1951, una de las primeras en permitir la entrada en la literatura de la palabra del delincuente. En esa novela, un hombre salido de la cárcel vuelve sobre su infancia y su adolescencia. Permite también la expresión de las ideas del anarquismo político.

Si miramos la producción literaria reciente del género negro, notamos que ese enfoque social sigue vigente. La novela Siete maneras de matar a un gato de Matías Néspolo cuenta las desventuras de dos amigos y tiene como trasfondo la crisis económica argentina. La novela de Fernando Vallejo La Vírgen de los Sicarios pone en escena un sicario, una asesino reclutado por la mafia colombiana dentro de los menores provenientes de los barrios los más pobres.

El delincuente suele resultar a la vez víctima y protagonista de la violencia. Figura ambivalente, negativa y positiva, se entiende mejor por que constituye un arquetipo potente que sigue inspirando libros, películas o canciones.

Entre libertad y rebelión, el bandido del espacio rural es una figura importante del imaginario popular de las naciones americanas.

La más antigua de esas figuras es probablemente el gaucho de la pampa argentina e uruguaya. Cantado por la poesía popular, la de los payadores, trobadores de esa región del mundo, el gaucho es portador de los valores de libertad y de valentía varonil. Nómadas de vida precaria, los gauchos fueron explotados por los terratenientes, alistados por fuerza en los combates independentistas, usados por el gobierno en las guerras intestinas que siguen la independencia y para la conquista del territorio del pueblo mapuche que todavía resiste a finales del siglo XIX. Es en ese período que aparece la literatura gauchesca que va a contribuír a hacer del gaucho un mito fundador de las nuevas naciones del Cono Sur. Una de las obras populares de ese género fue Juan Moreira d’Eduardo Gutierrez, publicado por entregas en 1880.
El gaucho aparece en tres obras fundamentales de la literatura argentina : Facundo de Domingo Faustino Sarmiento, Martin Fierro de José Hernández y Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldès.
Facundo, escrito en 1845, presenta la vida de Juan Facundo Quiroga, jefe militar y político gaucho del Partido Federalista de las guerras civiles argentinas que menoscaban el país durante las décadas 1820 y 1830. Este libro, verdadero panfleto en contra del dictador Rosas, pinta el tipo del caudillo y desarrolla una teoría de la cultura latinoaméricana que tendrá un gran éxito: la oposición entre civilización y barbarie es el conflicto central de esta cultura. El gaucho representa el tipo mismo del bárbaro.
Martín Fierro es un largo poema épico compuesto en 1872 en el cual el gaucho Martín Fierro cuenta su historia y las injusticias que padeció : Reclutado por fuerza en las tropas encargadas de pacificar la pampa arrasada por las incursiones indígenas, Martín Fierro tiene que dejar su hogar. Al volver, años más tarde, encuentra su rancho destruído y su familia dispersa. Vive entonces solitario, se pelea a duelo con cuchillo, mata y, para escapar de la policía, encuentra refugio entre los Indios insumisos.
Don Segundo Sombra esta fechado de 1926, una época en la cual el gaucho y su modo de vida estan desapareciendo. En esta obra el gaucho es valiente y honrado y el autor canta la libertad, la grandeza de la naturaleza y del hombre.

El bandido del espacio rural debe también contextualizarse dentro de las luchas territoriales que marcaron la historia colonial del continente. Así de Brasil donde el orígen de los famosos cangaceiros remonta al principio de la instalación de los colonos en el Sertão : se trataba de bandas armadas mercenarias de los poderes locales que se disputaban el control del territorio. A partir de 1900, esos bandidos actuan por cuenta propia y combaten el orden representado por la policía y el ejército, aparecen como justicieros. Uno de los más conocidos, Lampião (1897-1938), va a contribuír a dar una imágen positiva de este tipo de bandido primero trabajando su imágen mediática, segundo porque, en los años 1930, Brasil está gobernado por un régimen autoritario. Entonces, la vida libre de los cangaceiros suena revolucionaria para el público. Es esa imágen que recupera Glauber Rocha en su película Antonio Das Mortes, realizada en 1969, cuando Brasil está de nuevo bajo régimen dictatorial.

Para concluír, el bandido del espacio rural cantado en la poesía popular, a veces hasta con devoción, tiene que ser relacionado también con la organización misma de ese espacio rural en la mayoría de los territorios latinoamericanos : las haciendas. Heredadas del periodo colonial, las grandes propiedades agriaras concentran el poder económico y político en manos de un grupo dominante y limita los trabajadores agrícolas, que sean jornaleros o rancheros, a un rango muy inferior. Un reparto fuente de numerosas revueltas...Sobre todo que al problema de la desigualdad económica se añade la desigualdad racial. Los grandes terratenientes proceden de la casta de los conquistadores, los obreros agrícolas de las poblaciones vencidas. Así es que el Peruano Manuel Scoza dedicó un ciclo narrativo épico, La Guerra Silenciosa, a las luchas emprendidas por los campesinos indígenas del Altiplano para recuperar sus tierras, arrebatadas durante siglos por los grandes terratenientes. El cuarto tomo del ciclo, Cantar de Agapito Robles, cuenta el combate dirigido, en nombre su comunidad, por Agapito Robles con el fin de recuperar la hacienda de Huarautambo que está en mano del juez Francisco Montenegro...

Víctima y protagonista de la violencia, el bandido ilustra y denuncia las disfunciones de la sociedad en la cual vive. Su figura invita a reflexionar sobre el orígen del mal.

La herencia de la Historia puede ser causa de la violencia. Es ese tema que encontramos en la novela Las Islas de Carlos Gamerro : Felipe Félix, un hacker, ex-combatante de las Malvinas, está convocado por un siniestro multimillionario cuyo hijo ha asesinado a un hombre. Los nombres de los testigos del crimen figuran en los archivos de los servicios secretos argentinos. Investigando, Felipe descubre que la Guerra de Malvinas todavía no ha acabado...La novela de Martín Caparrós, A quién corresponda, trata también del peso del pasado en los crímenes actuales : en un pueblo argentino, un cura es encontrado apuñalado...una historia que vuelve sobre la complicidad de la Iglesia y de la dictadura.

Por fín, si hay un tema muy presente en los libros y las películas contemporáneas es el de la corrupción. En 2009, Carlos Fuentes publica una novela que cuenta la alianza entre un jefe de seguridad con criminales para obtener los favores de la opinión pública : Adán en Edén. La película O invasor de Beto Brant, adaptada de la novela homónima de Marçal Aquino, cuenta la historia de dos socios que deciden contratar a un asesino a sueldo para deshacerse del accionista principal de su sociedad.
La impunidad de la cual pueden beneficiarse las prácticas criminales es el tema de la novela Cualquier forma de morir del Salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, una novela donde se ven narcotraficantes tomando vacaciones en una cárcel y organizando una serie de suicidios.

Es sobre todo a la responsabilidad que llaman numerosas obras como lo hace la novela del argentino Leopoldo Brizuela, Una misma noche, que investiga a la vez uno mismo y el crimen organizado apuntando la responsabilidad de los ciudadanos frente a la violencia del poder.

El bandido es una figura ambivalente, negativa y positiva. Una figura de la cual muchos creadores se empeñan en mostrar la humanidad.

Así de la novela Lanús de Sergio Olguín que pone en escena su alter ego literario y nos submerge en la realidad de su barrio de infancia, de sus habitantes y de sus historias. Así también de la película de Adrian Caetano, Un oso rojo, en la cual se presenta un hombre tierno y bruto que, a penas salido de la cárcel, reanuda con su carrera criminal para tratar de conquistar de nuevo su mujer y su hija.

La complejidad psicolólogica es otro modo para entender las actitudes transgresivas o criminales. Es ese aspecto que explora la novela de Mario Mendoza, El viaje del loco Tafur, que trata de la locura mientras el asesino cuenta su historia.

Existe otro espacio revelador de la complejidad del problema que constituye el criminal: el universo carcelario. Somos tributarios a Álvaro Mutis, de un conjunto de crónicas que rinde cuenta de la violencia y de la desolación de la condición carcelaria: Diario de Lecumberri. Si miramos del lado de los guiones fílmicos, encontramos Leonera de Pablo Trapero que muestra una mujer embarrazada enjaulada en una cárcel especial para jóvenes madres que no puede guardar su hijo a su lado más allá de cuatro años.
Hay que mencionar sobre todo dos películas de Héctor Babenco: Pixote et Carandiru. El segundo vuelve sobre la mayor cárcel de América Latina, la de Carandiru, a partir del testimonio de un médico, el doctor Drauzio Varella, quién llevó a cabo durante más de diez años un programa de prevención del sida con detenidos. Sobrepoblada, arruinada, la cárcel de Carandiru fue el teatro, en 1992, de un amotinamiento que fue reprimido de manera tan violenta – 111 muertos – que hizo escándalo. Pero, ya, en 1981, Hector Babenco, con su película Pixote, a Lei do Mais Fraco, denunciaba los centros correccionales para menores.
Todas esas obras cuestionan la validez del tratamiento infligido a los delincuentes.
 

mardi 2 octobre 2018

"La transparencia del tiempo" de Leonardo Padura

(Tusquets Editores, 2017)

Leonardo Padura es un escritor cubano, nacido en 1955, famoso por sus novelas policiacas protagonizadas por el detective Mario Conde. La primera novela de la serie se publica en 1991 y se titula Pasado perfecto.

Con ese personaje de detective melancólico y desilusionado, cada policiaca de Leonardo Padura nos invita a un recorrido por la historia contemporánea de su país.
Otra vertiente de la producción literaria del autor cubano es la novela histórica de las cuales destaca El hombre que amaba los perros, publicada en 2009, un amplio fresco histórico centrado en el asesinato de Trotsky.

La transparencia del tiempo es una novela que reune las dos vertientes de la narrativa de Leonardo Padura, la policiaca y la histórica. Seguimos otra vez los pasos de un Mario Conde desengañado por la Cuba de hoy marcada por los cambios políticos y económicos recientes y donde surgen de nuevo profundas desigualdades. De los barrios habaneros de una espantosa probreza a los lugares de moda donde el que tiene dinero puede encontrar de todo, pasando por casas privadas de un lujo insolente, Mario Conde trata de resolver el caso del robo de una estatua de una virgen negra, una pieza excepcional cuyo misterio remonta al Medioevo hispánico.

Las estatuas de vírgenes negras son una curiosidad del arte sacro cristiano. Una de las más famosas es la Morenita, patrona de Cataluña, fechada del siglo XII.




Presentes en la tradición iconográfica cristiana desde la alta Edad Media, esas representaciones vienen acompañadas de numerosas leyendas y han nutrido todo un imaginario esotérico que Leonardo Padura recupera en su novela. Es así como el propio detective Mario Conde, que manifiesta desde hace mucho su deseo de ser escritor, inventa, a partir de esa investigación para recuperar la virgen robada, la historia de esa estatua , del momento en que fue llevada por un soldado templario cuando la caída de San Juan de Acre y la pérdida del reino cristiano en Tierra Santa hasta su llegada a Cuba. Una fabulación que prolonga una tradición nacida con las cruzadas medievales pero que permite a Leonardo Padura introducir los temas ejes de esa novela que son el viaje, el tiempo y la permanencia.
Es así como esa negra estatua medieval al llegar a Cuba va ser asociada a una figura mayor de la religiosidad de la Isla : Yemaya, diosa de las aguas de la religión africana yoruba cuya identidad se confunde con la Virgen de Regla patrona del puerto de La Habana. Yemayá es una diosa negra. Ese fenómeno sincrético entre dos tradiciones religiosas es un elemento fundamental del proceso cultural que se dió por toda América durante el periodo colonial. La patrona de Brasil es así una virgen negra nombrada la Aparecida. La patrona de México, la Virgen de Guadalupe, es una virgen mestiza. 
Según Sophie Cassagnes-Brouquet a quién se debe un estudio titulado Vierges noires (Editions du Rouergue, 2000), él mayor número de las más antiguas vírgenes negras se encuentra en Francia, sobre todo en la zona de Auvernia donde estan ligadas con la aparición de estatuas de bulto redondo denomidadas de tipo Virgen-trono, es decir sentadas en un trono y presentando el niño Jesus al creyente. De un tamaño pequeño, las más altas no pasan de 80 y algo centímetros, se usaban para las procesiones y servían a menudo de relicarios. Esas representaciones parecen haberse ennegrecido con el tiempo y, como su fama de milagrosas era grande, otras vírgenes fueron pintadas de color oscuro para copiarlas. Las vírgenes primitivas de Auvernia son todas de un marcado hieratismo muy lejano de la imagen de la virgen tierna, maternal, humana a la cual estamos acostumbrados. Vienen acompañadas de numerosas leyendas que las relacionan con creyencias muy antiguas, hasta prerromanas que muestran un fenómeno de sincretismo muy remoto. Son creyencias rurales ligadas al agua, a la tierra, al ciclo agrícolo o al ganado. De hecho, muchas están ubicadas en capillas aísladas o en zona rurales pocas habitadas lo cual, las salvó de la destrucciones que marcaron las guerras de religiones  o la Revolución francesa pero que obviamente facilitó el robo de numerosa piezas para colecciones privadas esas últimas décadas.

PARA SABER MÁS SOBRE VÍRGENES NEGRAS

vendredi 29 juin 2018

"Los siete locos / Los lanzallamas" de Roberto Arlt

(ALLCA XX, 2000)
 
El padre de Roberto Arlt (1900-1942) era prusiano, su madre italiana. Formó parte de la generación nacida después de las grandes migraciones europeas que llegaron a Argentina a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Hizo pocos estudios y trabajos de todo tipo : pintor, ayudante en librería, mecánico...
Su primera novela, El juguete rabioso, se publicó en 1926 y planteó los temas que iban a caractizar toda su obra : los sectores marginales de la ciudad, su habla, personajes inquietantes y desesperados que sobreviven, la frustración social, un mundo caótico, violento y corrupto.
La novela Los siete locos fue publicada en 1929, a la víspera de los que se llama en la historia argentina “La década infame”, un periodo que va de 1930 a 1943, una década marcada por la crisis política y económica, las revueltas sociales, la represión y la corrupción.
Los lanzallamas, continuación de Los siete locos, se publicó en 1931.
En esos dos libros encontramos los mismos personajes desesperados y turbios del mundo marginal bonaerense : ladrón, proxeneta, prostituta, asesino...Arlt, para construír su ficción, como lo indica el título de la primera novela, parte de la locura, una zona de exclusión y de peligro social.
El protagonista de la novela, Erdosain, es un oscuro empleado acorralado porque tiene que devolver el dinero que robó a su empresa. Recorre entonces la ciudad en busca de dinero y se cruza con varios personajes disparatados : un farmacéutico que tiene una teoría delirante sobre la probabilidad de ganar a la ruleta, un hombre llamado el astrólogo que quiere montar una sociedad secreta tan eficiente como el Ku Klux Klan, un proxeneta que le expone sus pensamientos sobre la manía de sacrificio que tienen las mujeres, un asesino místico...
Seguimos Erdosain y su sentimiento de fracaso vital, atravesando con él un mundo absurdo y criminal marcado por el nihilismo, el cinismo y la crueldad.

mercredi 23 mai 2018

"Trabajos del reino" de Yuri Herrera

(Caceres : Periférica, 2008)

Trabajos de reino es la primera novela de ese escritor mexicano nacido en Actopan, en 1970. Un libro que puede incluírse dentro del grupo de textos designado por el término de “narcoliteratura”, una literatura que emerge al principio de nuestro siglo y que trata de los fenómenos ligados al tráfico de droga en América Latina y en Estados Unidos. De hecho, el héroe de este relato es un cantor de corrido, género musical tradicional mexicano, quién improvisa para un capo cantos que celebran sus hazañas y los grandes eventos de su pandilla. Ese grupo delictivo esta presentado en la novela como una verdadera corte y el cantor aparece como un aedo.
Los personajes de la novela no tienen nombres, están presentados como arquetipos de cuentos – el rey, el traidor, el doctor, el artista- en un texto organizado por las solas reglas del arte poético como se cantaba antaño las hazañas de los héroes. Ese juego literario le da a la novela un sabor de atemporalidad y propone el espejo torcido del mito para una historia de violencia y de tragedia muy actual. Sólo al final de la novela el aedo cantará con su propia voz, podrá recuperar su lugar de Hombre y volverá a tener realmente su nombre.



samedi 19 mai 2018

"Daimón" de Abel Posse

(Emecé, Buenos Aires, 1989)

Abel Posse es uno de los grandes autores de la literatura argentina actual. Nacido en 1934, escribió novelas, ensayos, cuentos, poemas a la vez que colaboraba de manera regular con periódicos tales como La Nación de Buenos Aires, El País y El Mundo de Madrid o El Nacional de Caracas. También fue profesor y diplomático.

En 1978, publica Daimón, primera parte de una trilogía dedicada a la Conquista que incluye también Los perros del paraíso (1983, Premio Rómulo Gallegos) y El largo atardecer del caminante (1992).
Encontramos con Daimón el mismo método que usa Gabriel García Márquez en Cien años de soledad : concentrar toda la historia de América Latina en un solo relato. Aquí es la historia del conquistador Lope de Aguirre que sirve para el proyecto.

Las etapas principales de la vida del conquistador y los personajes que lo rodearon aparecen en la novela. Una vida turbulenta de posteridad dudosa.
Se embarcó para las Indias Occidentales en 1534 y pronto se dió a conocer por su violencia y su crueldad. En las guerras civiles que oponen los españoles después de la conquista de Perú por Francisco Pizarro, toma partido por ese último. En 1544, cambia de bando y se pone del lado de Blasco Núñez Vela, primer virrey de Perú.
Sin embargo, es arrestado por haber violado las leyes de protección de los Indios y el juez Francisco de Esquivel lo condena a ser latigado públicamente. Lope de Aguirre perseguirá el juez durante más de tres años y lo matará.
En 1552, participa a la sublevación contra el virrey Antonio de Mendoza pero en 1559, se alista para la expedición al mando de Pedro de Ursúa y ordenada por el virrey de Perú Andrés Hurtado de Mendoza con el fin de encontrar el legendario El Dorado. Lleva consigo su amante, doña Inés de Atienza y su hija Elvira. La expedición cuenta con 300 soldados españoles, 500 indios a cargo del material y unas decenas de esclavos negros. Viajan por el río Marañon que dará su nombre a la compañía.
La exploración fue infructuosa y las condiciones muy duras. Dirigida por Lope de Aguirre, la tropa se amotina, asesina Pedro de Ursúa y nombra como nuevo jefe Fernando de Guzmán. Lope de Aguirre, quién niega la autoridad del rey, decide formar un reino independiente y Fernando de Guzmán es nombradoPríncipe de Tierra Firme y Perú”. Pero el que manda de verdad es Lope de Aguirre, no Fernando de Guzmán. En poco tiempo elimina todos los que se oponen a su autoridad, y también Guzmán y los que le son fiel.
Encabezando un grupo reducido de hombres, los "marañones", llega hasta la costa atlántica, se apodera de embarcaciones y emprende conquistar el Virreinato de Perú. En 1561, cuando toma la isla Margarita, en la costa de Venezuela, manda una carta al rey de España en la cual lo insulta y firma “Príncipe de la Libertad. Lope de Aguirre tendrá un fin trágico. Traícionado, asediado por la tropas reales, mata a su hija y a algunos de sus últimos compañeros y muere asesinado por uno de sus antiguos fieles. Su cuerpo será despedezado y disperso.

Abel Posse decide explorar el personaje en su dimensión de arquetipo de la independencia americana y elabora un relato como un palimpsesto con una cronología turbada : Aguirre y los que lo rodearon atraviesan la historia americana de la Conquista a las dictaduras contemporáneas. Así el Negro Niceforo, el esclavo, se ve negado un puesto de gendarme cuando emerge la república liberal que sigue la Independencia. Mientra el verdugo Carrión se volverá coronel...Abel Posse propone una lectura criminal y demoníaca de la emergencia histórica de América.

Basado en el enfrentamiento originario que fue la conquista, su relato del continente se vuelve eco de dos imaginarios (el de los conquistadores, el de los conquistados) e irrumpe en la dimensión mitológica de la Historia. Cada capítulo está introducido por un arcano : el Juicio, el Diablo, la Emperatriz...A lo largo de la novela, encontramos supersticiones y creencias que acompañaron el proceso de sincretismo cultural: las Amazonas, El Dorado, el chamanismo...y es interesante notar que la novela empieza con la exposición de una cacería salvaje, manada de muertos encabezada por un rey que causa terror aquí representado por Aguirre y su tropa constituída por la gente que él asesinó.
El universo fantástico que despliega la novela hace de América un espacio intermediario entre la Historia y la mitología. Personajes reales y personajes literarios se mezclan, los animales comentan lo que ocurre, el relato se vuelve delirio...

Un investigador de la Universidad de Murcia, Alejandro Hermosilla Sánchez, en un árticulo titulado El « daimón » del Lope de Aguirre de Abel Posse recuerda que « Durante lo que se conoce como platonismo medio se produjo una disquisición bastante interesante. Ésta consistía en la creencia en seres intermedios (démones, genios, potencias, espíritus) que servían de intérpretes, mensajeros, medios de relación y comunicación directa con la divinidad, que presidían revelaciones y predicciones, que salvaban la desolada separación del hombre de los Dioses y que hacían posible la transmisión de la acción providente divina hasta las criaturas inferiores.». El artículo vuelve sobre la historia de la noción de “demonio” que parece explorar Abel Posse en su novela: una noción que designaba una especie de espíritu inspirador del destino individual en los tiempos antiguos y que, poco a poco, llegó a designar el mal absoluto.
El novelista juega con las dos accepciones de la noción: el destino de Lope de Aguirre es trágico, infernal pero inspirado. Su destino abraza el de América porque fue uno de los precursores del espíritu de la independencia. Pero el Aguirre de Abel Posse es también eco de Fausto ligado por pacto al diablo y más aún eco de Don Juan que se niega a arrepentirse y sigue desafíando a Dios: "El hombre es solo su revuelta” podemos leer en la novela.